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Bailar es terapéutico

Muchas personas sienten vergüenza de bailar. Creen que no lo hacen bien o simplemente no se sienten cómodas moviéndose delante de otras. Pero lo cierto es que el baile ha acompañado al ser humano desde los inicios de la civilización. Si bien en un primer momento las danzas tenían una connotación religiosa, también es cierto que estas se realizaban para obtener resultados positivos.

Desde los tiempos del hombre primitivo hasta la fecha el baile ha cambiado rotundamente, pero aún sigue siendo una manera de expresión corporal y una forma de relajación y diversión. La danza, no esa que vemos en los grandes teatros, sino la que practicamos en una fiesta, es una forma dejar volar la mente en consonancia con una melodía.

BAILE

Como ocurre con la música y con todas las manifestaciones artísticas, la danza también es propia de las regiones. No por gusto los caribeños se desempeñan mucho mejor bailando salsa que los europeos. Y obviamente nadie baila seguramente mejor el vals que alguien de Europa Central. Aunque esto responde a férreos convencionalismos, la verdad es que el baile se lleva en la sangre y solo basta con sentir la música para comenzar a moverse.

Los brasileños, por su parte, son los maestros de la samba, por eso atraen tanto turismo hacia sus famosos carnavales en Rio de Janeiro. Los brasileños tienen una manera de bailar muy contagiosa que incita a la diversión y también a la pasión.

Esa es una de las particularidades de la danza, que muchas veces tiene un fuerte contenido erótico. El tango, por ejemplo, es la expresión del erotismo argentino. Cualquiera que vea un baile de tango sabe de lo que hablo. Y es que el tango es todo sensualidad, juego, erotismo y metáfora.

El cine, que se dice que es el resumen de todas las artes, también se ha apropiado de la danza y ha hecho obras maestras donde la danza es la protagonista. De Dirtydance. Los grandes musicales recogen ese maravilloso mundo que se logra cuando los protagonistas de una obra se expresan a través de la música y el baile.

Claro que cada quien tiene sus gustos y por supuesto que bailar no puede ser una imposición, pero al menos es una invitación al divertimento y a libertad por medio del cuerpo.

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